En el centro de toda Hermandad verdadera está el culto rendido a sus Sagrados Titulares, no como cumplimiento, sino como acto de fe, encuentro comunitario y expresión visible de espiritualidad. Celebrar con solemnidad, dignidad y belleza es también custodiar el alma de la corporación.
Nuestra candidatura considera que cada Titular debe recibir el culto litúrgico que merece de forma individualizada, acorde con su advocación, con el calendario litúrgico y con su identidad devocional dentro de la Hermandad. Por ello, proponemos una reorganización integral de los cultos internos, que recupere la centralidad, profundidad y simbolismo de cada celebración.
Propuesta de reorganización del calendario de cultos:
Se mantendrá su celebración en la festividad de los Dolores Gloriosos de María, como culto mariano de referencia, exaltando la fortaleza de la Virgen al pie de la cruz y su poder intercesor glorioso.
Incorporación del triduo al Cristo de Ánimas
Se establecerá en los días previos a la festividad de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, como tiempo de oración serena por las almas y por todos los hermanos difuntos de la Hermandad. Culminará con un piadoso y sobrecogedor Vía Crucis por las calles de la ciudad en la noche-madrugada del 31octubre-1 noviembre, en la máxima austeridad y simbolismo de la muerte redentora.
Esta nueva configuración de cultos no busca innovar por innovar, sino profundizar, purificar y realzar el sentido espiritual de nuestras celebraciones, devolviendo a cada Titular su espacio propio.
Estudio serio del horario y recorrido procesional
Nuestra Hermandad no puede conformarse con lo establecido cuando se trata de velar por la dignidad de su estación de penitencia y por el bienestar de sus hermanos. Por ello, se hace imprescindible analizar con rigor y sin miedo el actual horario e itinerario procesional.
Nuestra candidatura se compromete a abrir un proceso de estudio serio, participativo y transparente para revisar el recorrido y su desarrollo temporal. El objetivo no es otro que garantizar la mejor experiencia espiritual posible para los hermanos que procesionan, el cuidado del patrimonio humano, evitando agotamientos innecesarios o tiempos muertos y, sobre todo, culminar la estación de penitencia evitando horas intempestivas, con un encierro como verdadero broche de oro y un traslado de regreso sublime y cargado de identidad y espiritualidad.
Este compromiso no responde a la improvisación ni al interés de unos pocos. Responde al deber de hacer las cosas mejor, por y para todos, con el decoro que merecen nuestros SS.TT.
Reglamento de procesión y régimen interno
La configuración de un acto tan extraordinario como la estación de penitencia no puede quedar al criterio exclusivo del hermano mayor. Por ello, propondremos la redacción y aprobación por Cabildo de un Reglamento de Procesión y Régimen Interno que garantice la participación colegiada y el buen orden de nuestra salida procesional.
Presentación de Ntra. Sra. del Gran Poder de luto tras la estación de penitencia
Una vez culminada la estación de penitencia del Jueves Santo y efectuado el traslado de sendas imágenes de vuelta a la capilla, Ntra. Sra. del Gran Poder amanecerá expuesta en veneración, vestida de luto riguroso desde la madrugada del Viernes Santo hasta el Domingo de Resurrección.
Este gesto litúrgico y devocional subrayará su soledad dolorosa y la espera confiada de la Pascua de Resurrección. Será un tiempo de contemplación serena, de recogimiento y de oración con la Virgen que con esperanza aguarda el retorno glorioso de su Hijo resucitado.
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